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Pre-textos sobre curiosidades

El color de la fachada

La industria de la moda está luchando por representar la diversidad racial a través de sus modelos y más desde los úlitmos años. Muchas veces estos conflictos se centran en lo blanco y lo negro y, principalmente, en la presencia femenina; será que la moda masculina no genera tantas ganancias como la otra. Sin embargo, qué hay de las otras razas. ¿Se busca representarlas o las encasillan en estas dos grandes generalidades tan contrastadas?

Steven Klein (foto), Carine Roitfeld (stylist) Vogue Paris (octubre, 2009)

Steven Klein (foto), Carine Roitfeld (stylist)
Vogue Paris (octubre, 2009)

Si comenzamos a aclarar la situación y ver los grises; la diversidad de razas se centra en un problema que hemos vivido por generaciones y pasados históricos: esclavitud, segregación, exterminio; porque es más fácil callar al otro que tratar de entenderlo. Por otro lado, es un defecto social el perdonar, pero nunca se olvidará. Siempre estará esa espinita. Para unos será más fácil que para otros borrar estos hechos y eso depende de la memoria histórica que se tenga como nación y etnia.

La diversidad racial se queda corta en nuestra actualidad. Porque no somos una especie que pueda definirse por sus características exteriores. Eso es darle gusto a pocos, y como siempre no se le puede dar gusto a todo el mundo. Si no me equivoco, hay más chinos e indios que caucásicos poblando el mundo. En las pasarelas deberían de haber más modelos representando estas zonas, si es que se busca una diversidad coherente con los tiempos que se viven; o ¿para eso están los concursos de Miss Universo y Manhunt International?

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Está bien que la industria de la moda busque modelos verdes, azules o bermellones, pero siguen con los mismos cuerpos. Otro flanco que trata de cubrir en esta batalla de la internacionalización de los mensajes. Cada quien lucha por su causa. Si se buscara una diversidad genuina se exigirían más asiáticas, árabes, indias, latinas; pero sólo pretenden exteriorizar una idea de inclusión. Es una apariencia, porque no toda la población pagará la ropa que muestran las plataformas internacionales de moda. Las cadenas de ropa asequibles, como H&M, Zara o Mango, comunican un mensaje aspiracional que se desprende de aquéllos desfiles y nos muestran las imágenes de high fashion para sentirnos integrados y parte de los estratos dominantes de la sociedad.

La industria de la moda es eso: una apariencia. No es un sueño, es una fantasía. Las modelos son maniquíes que sirven para ponerles ropa y accesorios, se las cambia y otra vez se les vuelve a vestir. Una de estas mujeres puede caminar sobre la pasarela hasta para 50 marcas diferentes en un mismo Fashion Week. Como en todo, el uso de ciertos materiales dependerá de lo que se quiera transmitir. Así, no es lo mismo pintar sobre un lienzo blanco que uno negro o una madera. No es lo mismo imprimir una foto en papel mate o con brillo.

No sólo es el color de piel o los rasgos físicos lo que debería importar; estos no dicen nada de la persona o dicen muy poco. No deberíamos ser tratados por la simbología del color donde negro es lo malo y blanco lo bueno. Las modelos son despojadas de toda su personalidad e identidad. Un caso actual es la chica de la portada de Vogue Italia del mes de abril. ¿De dónde es?

La modelo se llama Issa Lish y es mexicana, pero sus rasgos son la herencia de sus progenitores. La historia de la editorial nos muestra una especia de película de terror japonesa, tipo Ringu, a lo Horror Story. ¿Dónde queda la mexicaneidad de la modelo en la serie? Se pierde y se encasilla en unos rasgos generales, lo mismo pasa con una europea que tenga ascendencia vietnamita se la incluirá en las asiáticas no en las europeas, lo mismo pasará con una latina negra. Habrá un abismo entre la latina negra y la latina japonesa. Ser mexicana es más que sus rasgos. Como la actriz Lupita Nyong’o quien nació en México, pero ella es keniana y no por el color de su piel, sino por otros factores. Si se hubiera quedado en México y se hubiera identificado con ese país posiblemente sería mexicana.

Estos lienzos andantes son medios que buscan reflejar ideales de la sociedad actual, y al buscar una diversidad quieren calmar la ansiedad que provoca el ataque de la sociedad hacia sus mensajes de un prototipo y estereotipo de belleza. Porque aunque se incluya una modelo negra, ésta tendrá un cuerpo esbelto y rasgos delicados; los mismos que la china y la india. Así, se han publicado números de revistas enteramente y únicamente con modelos negras. Pero también hay revistas dirigidas únicamente para negros y no veo que a estas se les exija poner modelos chinas en sus portadas.

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No creo que sea un problema de diversidad. Es un problema de globalización, de ahorro de costos publicitarios, de hegemonías y de culpabilidad. La diversidad conlleva la aceptación y el entendimiento del otro como tal, sin prejuicios y sin quererlo cambiar. Hay naciones más diversas y otras no tanto; pero siempre los conflictos se dan por poder y el derecho de ejercer éste a los otros. No es sólo cuestión de color ni ascendencia; si ése fuera el caso, se debería de pedir a toda persona que modele un estudio genético. Estamos hablando de cuestiones más profundas que no cambiarán con poner un modelo CMYK.

Para unos usar modelos de cualquier color, género y físico, puede ser normal; para otros, transgresor; unos cuantos, socialmente responsable; estético; publicitario; económico… Pero sólo veremos el exterior de todo el proceso creativo. Muy pocas veces y pocas personas sabrán cuál es la intención de usar a tal o cual modelo. Nos quedamos con lo que vemos y lo que nos muestran. El exterior. En las mismas empresas deberían de buscar una diversidad laborar de género y raza, si es que tanto la quieren. No de dientes para afuera.

La industria de la moda y otras industrias culturales y de masas no comunican la realidad; son como joyas de fantasía. Hay que prestarles atención y empujarlas para que sean más responsables con su consumidor y receptor; pero nosotros como sociedad e individuo deberíamos saber que hay un trecho entre lo que vemos y lo que vivimos. Queremos que sean más honestos y que presenten un mensaje más real, pero la realidad no nos atrae. Ser reales es ser xenófobos.

Hong Jang Hyun (foto), Karina Givargisoff (stylist) W Korea (marzo, 2012)

Hong Jang Hyun (foto), Karina Givargisoff (stylist)
W Korea (marzo, 2012)

Mientras más conectados estamos con el mundo a través de los medios digitales, más alejados queremos estar del otro. Los países se tambalean y ciertos grupos buscan su propia identidad. La diversidad se está volviendo separatista y la sociedad, censuradora.

No somos blancos o negros. También somos grises, castaños, pardos, apiñonados, morenos, terrosos… Pero sobretodo, somos más que nuestro exterior. El verdadero conflicto se da por nuestras ideas interiores que pintan de varios colores.

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Esta entrada fue publicada en 11'04'2014 por en in'co'MODA y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , , .
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